Uno abre los ojos y el universo está envuelto en sábanas de lluvia, pero no importa cuando aún se está intoxicado de amor. En esos días nublados y lluviosos no hay prisas para nada. Descolgad en seguida el teléfono para llamar a vuestras respectivas oficinas con una excusa plausible por vuestra inasistencia al trabajo. A continuación podéis aislaros del mundo exterior por el sencillo procedimiento de dejar el teléfono descolgado. 
El rumor de la lluvia al golpear los cristales os arrulla. Pronto os enlazaréis de nuevo, unidos por la jadeante tortura del placer... El tiempo se detiene mientras arde el amor, no sólo en la carne sino también en la sinceridad del espíritu, al compartir el relámpago de felicidad que os traspasa. 
   Luego os miraréis sonriendo. El estómago protesta. Ha llegado la hora de alimentarse.
– ¿Un desayuno en la cama, cariño.? Te prometo que se saldrá
de lo corriente.

DESAYUNO A LA MANANA SIGUIENTE SEGÚN PAM, 
PARA LA CONTINUACIÓN DEL PLACER

Pamela y Daniel Lopez viven en una vieja casa de tablas, que es un antiguo harracón reformado del ejército en Easthampton, Long Island. Dan edita toda una serie de periódicos entre Westhampton Beach y Montauk Point, pero su mayor acierto sigue siendo el de tener una mujer como Pam. En cierta ocasión nos invitó a desayunar, y estuve a punto de perdérmelo porque me parece imperdonable hacer visitas a una hora tan temprana. Pero mi amante esposo Sy, que es un tipo gregario y una niñera de su estómago, me convenció para que fuéramos. E hizo bien, pues Pam se lleva el primer premio por el desayuno más erótico que hayamos comido jamás.  Cuando terminó, Sy y yo temimos que nuestras manifestaciones lujuriosas se hiciesen demasiado visibles, y emprendimos una rápida retirada hacia nuestra propia barraca en la playa. Enviamos a los chicos a bañarse con los hijos de los vecinos, cerramos la puerta con dos vueltas de llave, y después de la memorable cuchipanda dimos delirante salida a nuestros sentimientos no censurados en la desenfrenada persecución del placer. 

3/4 de taza de leche fría
4 yemas de huevo
5 cucharadas de Cointreau
5 cucharadas de mantequilla fundida
1/2 taza de jarabe puro de arce
3/4 de taza de agua fría 
5 cucharadas de azúcar 
1 1/2 cucharadas de harina 
5 melocotones grandes y maduros, cortados en trozos de tamaño adecuado

La primera «crepe» se hará para probar cómo está de caliente la sartén, con una gota de mantequilla, de la que no se volverá a echar más. Mezclaremos todos los ingredientes, excepto los melocotones,  durante un minuto en la batidora. Haremos las «crepes» en una sartén de las de freír tortillas, usando dos cucharadas de masa para cada una. Las «crepes» deben quedar delgadas como el papel y de un color dorado. Las dejaremos enfriar y luego, dejando al exterior el lado de la «crepe» que se hizo primero, envolveremos con ellas el melocotón. Las alinearemos en una bandeja que se pueda calentar,  después de lo cual se adornan con jarabe de arce, se calientan y se sirven. Pam inició el desayuno con una gran jarra de jugo de naranja recién exprimido, y lo acompañó con café. Las «crepes» fueron presentadas sobre bandejas de madera oscura sin barnizar.

NUEVA ESCOCIA DE LOS AMANTES PEREZOSOS

Tomates cortados a rodajas muy delgadas
Alcaparras escurridas 
Hogazas delgadas de pan negro «pumpernickel»
Mantequilla dulce
Limón cortado a cuartos
Pimienta negra recién molida
Salmón ahumado de Nueva Escocia

Ya lo sé: os sentís perezosos y además tenéis prisa por reanudar el combate amoroso. Lo único que necesitáis es combustible para mantener en marcha la libido. Amontonad los ingredientes mencionados en una bandeja grande, con una cafetera llena y crema auténtica dulce. Cuando hayáis terminado, vuestras zonas erógenas se hallarán tan estimuladas que apenas tendréis tiempo de apartar la bandeja para que no ruede por el suelo. A mi símbolo sexual y a mí,  este desayuno nos es particularmente grato en nuestra cama vibratoria, que se pone en marcha con un dedo mientras nosotros nos lavzamos a volar, a volar bien alto y bien lejos.

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