Rejuvenecimiento instantáneo!

Tal vez por eso, los antiguos poetas romanos cantaron siempre al pescado. Hoy día la gente no compra pescado; prefiere comerlo en el restaurante. Será porque los dueños de los restaurantes madrugan mas y lo compran fresco. El moderno supermercado hace del "rey de los mares " una birria digna del cubo de la basura: en filetes preparados y envasados en plástico, o en ejemplares congelados esterilizados y de aspecto mas que difunto, en nada se parece a la esplendorosa joya acuática que en otro tiempo fue. Expuesto al aire, su aroma se disipa mucho antes de llegar a la caja de la salida.

Boicotead los establecimientos que recurran a semejantes métodos para vender el pescado! Cuando los precios de la comida suben tanto como la están haciendo, al menos no compremos artículos que saben a serrin. Comprad pescado fresco, y os sabrá como un poema.

El ámbar gris se extrae de los intestinos del cachalote. En los días antiguos se usaba para cocinar, porque se le atribuía el poder de revigorizar la pasión. Si alguien se entera de donde lo venden hoy, que haga el favor de compartir con nosotros el secreto. Según algunos rumores que han llegado a mi conocimiento, aun se puede comprar en algunos lugares de Oriente.

ALMEJAS EROTICAS A LA VIKINGA

La literatura erótica de todo el mundo relaciona los enredos amorosos mas apasionados con la comida y el vino. Después de comer estas almejas comprenderéis que recomiende este plato cuando se trata de correr, no de pasear por los senderos del amor. ¡Procurad que no os incomoden en la mesa las manifestaciones eróticas que esta comida suscitara en vosotros! La seducción es inmediata.

3 o 4 docenas de almejas (depende solo del apetito, pues no llenan )
Mantequilla dulce fundida

Las almejas deben ser absolutamente frescas, en cuyo caso tendrán un aroma agradable, que recuerda vagamente el olor a almendras. En primer lugar, sumergidlas en la fregadera llena de agua fría, durante un cuarto de hora. Luego, poneos unos guantes de goma, porque los bordes afilados de las valvas os pueden cortar, lavadlas una a una bajo el agua fría del grifo, aclarando bien. A continuación, lavadlas otra vez con ayuda de un cepillo, sin dejar de aclarar. Cuando esten bien cepilladas y aclaradas. ponedlas en una cazuela grande con tapa, en la que habréis puesto agua a hervir. Debe tener como unos cuatro centímetros de agua, que estará burbujeando al echar las almejas. Tapad y dejadlas hervir hasta que se hayan abierto, que vienen a ser unos cinco minutos. Cuando se hayan abierto todas las almejas sacadlas con la espumadera y ponedlas en una escurridora. Cuando estén bien escurridas, ponerlas en un bol grande con tapa o en una cacerola, para servirlas. El caldo de las almejas se pasara a tacitas individuales que servirán para remojarlas y edemas se servirá la mantequilla fundida. Tomad las almejas de una en una, empapandolas primero de caldo y luego de mantequilla. Sirvase con vino y rebanadas de pan frotadas con ajo. Una advertencia: procurad comportaros mientras todavía estéis sentados a la mesa.

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