El agitador del apetito

Los entremeses tienden a conseguir que el hambriento jadee de impaciencia. ¡Sabrosos pequeños provocadores!
Se trata de cubrir un hueco entre la hora del cóctel y la de la cena, y acallar los gruñidos del estómago. No es poca hazaña para unas cosillas de nada como suelen ser los entremeses. Es difícil determinar qué cantidades bastarán para apaciguar vuestros calambres, pues a poco que uno exagere, mata el apetito y no saborea la cena. Yo personalmente soy muy goloso de entremeses; a veces los prefiero a una cena formal, por lo que preparo una gran bandeja de ellos para que sustituyan a una verdadera comida. Al hombre que a mí me embruja le gusta comerlos frente al fuego rugiente de una buena chimenea, con una botella de champagne en un cubo de plata al alcance de la mano.
También es agradable comerlos al final de una ociosa tarde de domingo, mientras se ojean los periódicos del fin de semana y suena La Boheme en el equipo de alta fidelidad. Poco importa que el mundo exterior amanece con volverse loco, cuando se está al amor de la lumbre y pronto a disfrutar del otro amor no menos obvio.
Con una comida bien sazonada de afrodisíacos, las riendas del placer están en vuestras manos.

Aceitunas aliñadas a la cubana estilo "superman "

Antes de la Revolución, el Hotel Nacional de La Habana solía ofrecer estas aceitunas en su bar. Había platitos de ellas por todas partes, y lo bueno era que se podía comer como una tonelada sin matar el hambre para la cena. Como sabemos todos, las aceitunas son afrodisíacas. A lo mejor salía de ellas la fuerza del famoso «Superman». Era el rey del sexo en La Habana, y actuaba en espectáculos cara al público. Por desgracia, en aquellos tiempos yo era demasiado joven y no pude verle, pero los que han asistido a sus «shows» todavía hablan de él.

El líquido de un tarro de encurtidos (pepinillos o variantes), con ajo
Aceitunas verdes al natural

Cuando os hayáis comido los pepinillos, guardad el jugo, añadiendo ajo si no lo lievaba. Las aceitunas se machacan y se tienen en marinada, dentro del mismo tarro, durante una semana. Sáquense con una espumadera para escurrirlas y sírvanse en un bol para el cóctel. ¡Son tan poderosas, que os aconsejo llevéis ropa que os podáis quitar con rapidez!

Curry de la costa de oro que se repite

Esta es de aquellas cosas que abrasan el paladar y queman la sangre. Mi propio símbolo sexual es tan aficionada a este "hors d'oeuvre», que algunas veces lo toma antes del almuerzo para reengancharse conmigo más tarde.

1 lata de atún (primera calidad)
1 cucharadita de curry, bien colmada
1 /2 lata de aceitunas negras, picadas
Mayonesa en cantidad suficiente para mojar

Empapar el atún en mayonesa, pero sin derrochar. Añadir los demás ingredientes y mezclarlo todo bien. Él o ella no llegarán a saber nunca que comieron atún. ¡Es seguro que se habrán quemado la lengua o el alma!

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