La seducción empieza en la cocina!!!

Y si no lo creéis, ensayad algunas de las recetas contenidas en este blog.

Los antiguos griegos ya conocían la cocina afrodisíaca y las pasiones eróticas que algunos platos provocan. Se dice que la diosa Afrodita sabía preparar filtros de amor y mezclar pócimas para que sus amantes llegasen hasta el delirio. Hoy, toda esta tradición sigue viva y se puede hablar de una cocina erótica y de los manjares afrodisíacos.

También en la Edad Media los europeos practicaban este tipo de cocina, a la que incorporaron las especias como pimienta, canela, nuez moscada, jengibre, menta, etc., que los caballeros cruzados habían probado en lejanos países.

He recogido estas antiguas tradiciones y las he aplicado a nuestra época. La selección de recetas culinarias que aquí se incluyen, unas para antes de la seducción y otras para después, demuestran que el camino más corto que conduce al dormitorio pasa siempre por la cocina.

Afrodita

Esta diosa tiene a su cargo el matrimonio y las pasiones amorosas, Diosa del amor, los romanos le identificaban con la diosa venus, todos los dioses estaban sometidos a su poder por sus sentimientos amorosos, exceptuando a Palas, Atenea, Artemisa y Vesta. Zeus mismo accedía a sus deseos a veces con la máxima complacencia. Según una versión la hacen hija de Urano, a quien su mismo hijo, cronos lo mutilo arrojando al mar sus órganos genitales, los cuales produjeron una espuma blanca que floto sobre sus aguas de la cual nació la diosa con toda su belleza y esplendor. Todos los dioses sorprendidos por su gran belleza quieren casarse con ella, los cuales todos fueron rechazados, según otra versión la hacen hija de Zeus. Zeus para castigarla por su orgullo hizo que se casara con Hefesto, el cual era cojo de las dos piernas porque Zeus lo arrojo del cielo. Afrodita y Hefesto no tuvieron hijos. Afrodita engañaba a Hefesto con Ares el Dios de la guerra, pero Helio, el dios Sol que lo ve todo aviso a Hefesto. Afrodita tuvo tres hijos con Ares: Dimo, Fobo y armonía. También se dice que Afrodita y Dionisio tuvieron un hijo cuyo nombre era Príapo. Hermes también mantuvo relaciones con Afrodita, y tuvieron un hijo llamado Hermafrodito y otras veces atlantio. Afrodita y Adonis tuvieron una hija llamada Beroe, Afrodita es considerada diosa de la belleza de las Gracias, la juventud era su mensajera y las gracias sus compañeras y servidoras, que al salir de las olas las cubrieron su cuerpo de ricas vestiduras. Afrodita siempre interviene donde el amor y las pasiones aparecen, celos incluidos.

Y para aprender a seducir: autoayuda, seducción y pnl (sitio web amiga ).

Sólo para mujeres

El sexo empieza en la cocina

   Las relaciones sexuales tienden a fosilizarse en rutinas prosaicas, y cuando esto ocurre, son demasiadas las mujeres que se convierten en brujas endemoniadas y dominantes. Permiten que sus propias neurosis y decepciones sofoquen el deseo del compañero cuando tratan de imponer su voluntad, de someter al infeliz cónyuge.

   Algunos hombres se vengan de esto, procurando vivir la mayor parte de su tiempo en el mundo de los negocios. Allí, rodeados de bellas secretarias y de un ambiente suntuoso, comen y beben a cargo de la cuenta de gastos de su empresa, y consiguen escapar a la tiranía del matrimonio.

   Para conseguir que un hombre venga a casa, hay que convercerle de que la cosa vale la pena... y no hay mejor cebo que una cena bien cargada de afrodisíacos, por que EL SEXO EMPIEZA EN LA COCINA.

   Alimentadle con comidas exquisitas, y le veréis responder con sensaciones orgiásticas a medida que intoxicáis su paladar con deliciosas voluptuosas. Servidle vinos de aroma delicado, que coloreen su mente y desentumezcan su cerebro.

   El saber conquistar mediante los rituales de la comida y del amor es todo un arte. Halagadle practicándolo a fondo. Arrojad de vosotras todas las inhibiciones, para que él pueda hallar placer en vosotras. ¡Sí !, arrojad incluso las ropas;* en vuestro mundo particular no os hace falta para nada el sello de aprobación de la censura social. ¡ Adelante, y servidle la cena mientras polarizáis su sensualidad con la euforia aterciopelada de vuestra desnudez! Observad cómo sus ojos exploran con más atrevimiento, a medida que vuestro cuerpo y vuestra comida despiertan simultáneamente las fuertes del erotismo.

* Esta idea no es nueva, pues ya en el siglo XVII la practicaba Casanova, conocedor de que los placeres sensuales de la gastronomía se amplifican con el espectáculo de un cuerpo desnudo y bien dispuesto para una respuesta sexual libre de inhibiciones, es decir alimentando al mismo tiempo la libido y el paladar. El sabor exquisito de los alimentos produce estímulos placenteros, mientras que el cuerpo desnudo atiza los fuegos del éxtasis. El Marqués de Sade celebró numerosos e importantes banquetes, a los que era obligatorio asistir desnudo, y saboreó todos los detalles de los mismos. Más tarde los describió en sus novelas (vosotras también podéis escribir en los ratos de ocio ).

      Si la desnudez os escandaliza, recordad que una amante se comporta siempre con abandono allí donde la esposa frunce el ceño con desaprobación. No hay nada malo en el placer. De hecho, si algunas de esas caras de palo que vemos tan a menudo -expresiones faciales que parecen reclamar se les recete a sus propietarias una lavativa - tuviese la iniciativa de abrirse al placer, sus maridos no se sentirían condenados a vivir en un infierno.

   A lo largo de toda la historia humana, el folkrore ha dado crédito a la teoría de llegar al corazón a través del estómago. Y con razón, por que todas las glándulas y células de nuestro organismo reciben la influencia de los alimentos que comemos. Una comida estimulante puede realzar las relaciones sexuales hasta el nivel de fogosidad de los primeros días de cortejo. Se consiguen reavivar las emociones y refrescar los sentimientos agotados, resucitando la pasión y la ternura.

   Si doña Carabina acierta a convertirse en Doña Seductora, su esposo se comportará lo mismo que si le hubieran puesto una injección de virilidad. La hembra más frígida y el más ceñudo marido pueden ser rescatados del ceribato, y fácilmente seducidos a través de lo que comen, para convertirse en amantes temblorosos de sensualidad. PORQUE LA COCINA ES EL CAMINO MÁS RÁPIDO HACIA LA ALCOBA.

   Cuando me casé con Sy (mi estimado compañero de cama ), quedé encantada con la frecuencia y calidad de sus manifestaciones amatorias, y me prometí hacer que continuara siempre así. Recordé haber leído que las grandes entretenidas de finales del siglo XVII eran famosas por su buena mesa, y decidí que, mientras él me tuviera en matrimonio, yo las emularía a ellas para tenerle en la cama, ¡y así lo hice ! Encendida su sexualidad mediante cenas íntimas y afrodisíacas, jamás me ha decepcionado. Mi esfuerzo se ha visto recompensado con su inextingible pasión hacia mí.

   Hace poco le oí decir a un amigo que muchos negociantes, hombres de presa que parecen vivir sólo para comerse el mundo, son impotentes, y que en ello radica la clave de su éxito financiero. Al faltarles el estímulo amoroso y pasional de las batallas de la alcoba, así como las dulzuras de una cocina sensual, se lanzan a la lucha de los negocios. Sus energías sexuales se canalizan por esa otra vía, a modo de compensación, hasta que por fin, atrofiada su líbido, se convierten en impotentes.

   Desgraciadamente, hay que decir que con frecuencia eso es culpa de la mujer que les acompaña en su vida, por no tomarse en serio su misión y descuidar sus obligaciones. Si sabéis dar en vez de tomar, tanto en la cocina como en el dormitorio, os prometo que las horas doradas de felicidad sexual os embellecerán y os darán la lozanía característica de la mujer realizada.

   La mujer ha de ser camarera, cocinera, lavandera, compañera de bar, artista de "strip-tease ", ligue de una noche de fiesta y " femme fatale", todo en una pieza. O dicho en otras palabras, ha de ser puta, y no bruja, si quiere llevar el juego fálico a su excitante conclusión.

   Servidle comida erótica, empapad su líbido en vino, poned una cerradura en la puerta del dormitorio, y ya veréis la relación que existe entre vuestras hazañas culinarias y las suyas amatorias.

   El XVIII fue el siglo de la licenciosidad. Los buenos catadores de los placeres amorosos del "boudoir "eran, al mismo tiempo, gastrónomos entendidos y aficionados a levantar, no sólo las faldas de las mujeres, sino también las tapaderas de las ollas. Las comidas se incendiaban con la coquetería de los afrodisíacos. Pero luego, el mundo se vio ensombrecido por una nube de puritanismo e hipocresía, llamada entre nosotros la era victoriana. El placer se identificó con el vicio, y el arte de guisar para el regocijo sexual se halló en una etapa de abandono.

   Las inhibiciones nacidas en la alcoba se propagaron pronto a la cocina. El arte de la buena mesa entró en decadencia. Como EL SEXO ERA PECADO, nadie se atrevía a cocinar con afrodisíacos. Por algún tiempo pareció que la sensualidad no iba a regresar jamás.

   Pero el hacha del tiempo ha cortado las raíces del puritanismo. Las mujeres armadas de inteligencia y de afrodisíacos tienen en sus cocinas las llaves del espíritu de la virilidad. Para realizar las recetas afrodisíacas de este libro no se necesitaban sino ingredientes de fácil obtención, que pueden hallarse en el supermercado de la esquina.

   Fue con esas recetas afrodisíacas como atrapé a mi novia (¡sí, atrapada en la cocina!), y con ellas sigo teniéndole mía. Jamás se pierde por las alcobas o por las cocinas de otras. Y el vuestro, por muy "vagabundo " que sea, dejará pronto el último " martini" con los amigotes para acudir corriendo a escuchar la música de vuestras sartenes y cacerolas; para ello sólo es necesario que observéis las fórmulas que aquí os doy.

   Reforzad sus virilidades; obligadles a que se fijen en vosotras, a que os vean como hembras. Poned en funcionamiento el arsenal de vuestra cocina, antes de que otra, un poco más seductora que vosotras, le someta al fuego de sus propios afrodisíacos.

Sólo para hombres

¿¿ Catástrofe o victoria ?

Desde siempre, el hombre ha padecido un complejo de inferioridad erótica. Cuántas historias, en la literatura de todas las épocas, versan sobre la búsqueda desesperada de un elixir capaz de avivar el placer y resucitar vigores olvidados.
El homo sapiens moderno continúa la tradición. Busca la fuente de juventud, la panacea que haga levantarse a los caídos. El león de la Wall Street duda de su virilidad. Entre bastidores, en la intimidad de la habitación, aun antes de cerrar la puerta está preocupado por si va a poder cumplir. Juega a la ruleta rusa con su psiquismo. Subyace el temor de quedarse a media hasta, de encajar una catástrofe en vez de anotarse una victoria.
Tal seguridad quizá provenga de las muchas (hazañas ) que oye contar a los amigos. Le acomplejan esas hazañas legendarias. Y ese complejo es lo que no le deja dormir. Si ellos son Supermanes, entonces él es Pulgarcito. ¡ Y un Pulgarcito tiene buenos motivos para estar preocupado!.

Nuestro hombre es desgraciado, pero sólo porque no sabe que existen afrodisíacos para ayudarle a mantener alto el pendón. ¡ El remedio existe! lo juro solemnemente sobre el Kama Sutra y el Jardín Perfumado: los afrodisíacos son la solución.

Me parece estar oyendo a los escépticos:
-¡ Sí, afrodisíacos! ¡Bah !
Escucha lo que pueden hacer contigo, si ya estás harto de tomar testosterona.
Abundantes en muchas plantas y alimentos, los afrodisíacos reciben su nombre de la seductora diosa griega del amor, Afrodita. Era una hembra de tronío y conocía bien los ritos fálicos de amor y mezclar pociones con las que encendía deseos delirantes. En aquellos tiempos, las hechiceras salían a recoger los ingredientes más poderosos en noches de luna llena, cuando su inflamabilidad era máxima. A juzgar por los relatos de antiguas orgías que han llegado hasta nosotros, aquellos efluvios debieron hacer erguirse mas de una antena.
Cuando Afrodita sumergía los pies descalzos en agua caliente, se obtenía un té muy estimulante para la procreación. Sus amantes bebían jugo de granada para infundirse vigor. Con el mismo fin masticaban avellanas y almendras.
El ajo, sobre todo, ha sido en todos los tiempos el afrodisíaco de elección para aumentar la eficacia y hacer subir la temperatura de la fiebre amorosa, como ya cantaba el Enano de la comedia de Ben Jonson Volpone.

Poned a prueba esta teoría vosotros mismos. ¿Qué ideas evocan en vuestras mentes los siguientes olores: almizcle, jazmín, jengibre, anís, incienso, canela, ámbar, ron ? Y ya que hemos hablado de ron, recordemos que también el alcohol puede ser un poderoso afrodisíaco. Una copa antes de comer puede estimular algo más que el apetito. El alcohol relaja el cuerpo, difunde un calorcillo en los miembros y aparta inhibiciones. Desde hace mucho tiempo, el alcohol se utiliza como antiséptico para las heridas, tanto las físicas como las mentales. Quizá sea el mayor tranquilizante natural en la historia de nuestra civilización. Y sabiendo eso, ¿ continuaréis ingiriendo pastillas? ¡Qué vergüenza !!.

El pescado es otro de los grandes afrodisíacos, como se sabe desde hace mucho tiempo. Más de un himeneo dichoso fue promovido por el pescado, y más de un matrimonio se rompió por culpa de tan rasposo alimento.
Muchos pleitos de divorcios se simplificarían si se dijeran las verdades. ¡ La inhumanidad del hombre para con el hombre!.
-Fue por culpa del pescado, señoría. Eso me dio la puntilla.
¿Qué puede uno hacer, si la mujer de uno nunca le sirve pescado?
-¡Ejem ! ¿Nunca, ha dicho el acusado ? Divorcio concedido en razón del trato inhumano por parte de la esposa. Estrangulamiento de libido por privación de pescado, con agravantes de premeditación y alevosía.
Los antiguos egipcios sabían mucho de eso. Tan convencidos estaban de los efectos carnales del pescado en cuanto al deseo sexual, que prohibieron ese alimento a los sacerdotes. Ni un bocado les permitían tomar, no fuese que al saborearlo se despidieran de los dioses de una vez por todas.

Conque ya lo sabéis: ¡hay mucho que hablar del pescado !
La cocina china, en general, tiene virtudes afrodisíacas, debido a la selección de las especias, verduras y pescados que los chinos usan en ella. Por ejemplo, están convencidos de que el jengibre tiene un efecto excitante sobre los genitales. Y si vosotros no lo creéis, releed las novelas de Pearl S Buck, y ya me contaréis cómo se las arreglaban con tantas concubinas, y de dónde salía tanta energía sexual como se cuenta en esas narraciones.
(Para un tentempié de urgencia ). ATENCION: no os atiborréis demasiado: eso os daría sueño y contrarrestaría la acción de los afrodisíacos.
Los chinos también utilizaban como afrodisíaco el opio, pero será mejor que no lo probéis. Es un método que encierra demasiados peligros. Con una pequeña cantidad, bien funciona una pipa, pero un exceso de opio produce no sólo impotencia, sino incluso atrofia. Conque ¡mucho ojo !.

El rey Luis XIV de Francia tomaba regularmente alcohol con azúcar para inflamar su pasión; decía que era mejor combustible para esa clase de fuego. ¿Cuántas copas necesitaréis vosotros para portaros como él ?.

En el Satiricón, Encolpio se ve súbitamente herido de impotencia en medio de una escena de seducción. Tal accidente le hunde en la vergüenza, y se aborrece a sí mismo por su falta de virilidad. Oigamos cómo se desahoga contra el causante de sus infortunios:


Tres veces empuñé la terrible hacha
y a las tres, poniéndose la méntula más floja
que el tallo de una berza, tuvo miedo de la cuchilla
que mi mano trémula no acertaba a dirigir.
Me era imposible realizar lo que pretendía:
el pellejito, encogido de miedo y más frío que el hielo,
había buscado refugio en mis entrañas
y se ocultaba allí formando mil repliegues.
No conseguí encontrarle la cabeza
para ofrecérsela al verdugo, de suerte que,
decepcionado por el terror mortal del maldito pelete,
recurrí a las invectivas,
en la seguridad de que lo podrían zaherir más.


    Es evidente que, si hubiese tomado antes su dosis de satirión, se habría evitado la catástrofe. Por desgracía el satirión, que se supone debió ser una planta de la familia de las orquideas, ha desaparecido, y sólo nos queda la evocación de sus legendarios poderes. ¡Ah, qué gran desgracia ! ¡ Cuán merecedor del premio Nobel sería el sabio que lograse descubrir un descendiente del satirión! ¡Todo el género humano le aclamaría como a un gran héroe !
    También del chocolate se dice que incrementa el deseo. Durante el siglo XVII, en cierto monasterio se prohibió a los monjes su consumo, por atribuírsele fantásticos poderes de excitación. Incluso la vainilla estuvo prohibida. Los indios peruanos emplearon con éxito el chocolate, lo mismo que madame Pompadour, famosa también por su sopa de apio sazonada con trufas. Era el entrante obligado de los convites para sus íntimos, a fin de tenerlos con buen temple después de los postres. Conocía mil trucos para conseguir que sus amantes tuvieran siempre el ánimo juguetón. Después de maravillarlos con sus platos, hacía maravillas con sus libidos.

En las pinturas de la Última Cena siempre se ven naranjas adorando la mesa. Así, en la Última Cena de Tiziano, que está en El Escorial, aparece una mesa con naranjas y pescado. En otra de Ghirlandaio los discípulos son representados sobre un fondo de naranjos. En cuanto a la Última Cena de Leonardo, se halla tan deteriodada que no hay modo de saber si pintó naranjas o no. Lo cierto es que el pan y el pescado debieron ser los ingredientes principales de la última cena de Jesús con sus discípulos.

Incluso la salsa de soja, de la que gustan lo mismo los occidentales que los orientales, ha tenido fama de afrodisíaco. Introducida en el Japón hacia el siglo V, funcionó tan bien que pasó a formar parte del salario con que se remuneraba a los funcionarios civiles y militares de la Corte Imperial japonesa. Compuesta de trigo o cebada, a lo cual se añaden las habas de soja (recordad lo dicho anteriormente sobre las habichuelas ), más sal y agua. La mezcla se almacena, y uno se olvida de ella durante dieciocho meses, que es su tiempo de fermentación y maduración. Luego se prensa, y el jugo resultante, una vez pasteurizado, es la salsa de soja que se expende en los comercios. ¡Y vosotros creíais que la malta de cebada sólo servía para fabricar cerveza !.

La seducción empieza en la cocina. Esto es un hecho. Y si no queréis creerme, probad algunas de las recetas contenidas en este blog. Plutarco, el filósofo griego, era buen comedor y meditó mucho sobre estas cuestiones, hasta llegar a la conclusión siguiente: " Lo mismo es que un hombre tome afrodisíacos para aguijonear y excitar su lascivia y poder así darse al placer, que el buscar aromas y salsas que exciten el apetito, al modo de un picor que obliga a un contínuo rascarse y hacerse cosquillas...".

¡BUEN APETITO !